sábado, 14 de junio de 2014

Nubarrones sociales para Dilma. Foto en Miradas al Sur

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Nubarrones sociales para Dilma

Año 7. Edición número 317. Domingo 15 de Junio de 2014
Por
Ricardo Romero. Politólogo UBA/Unsam

Entrevista. Severo Salles. Profesor en la universidad nacional de México.

Empezó a rodar la brazuca y no son sólo jugadores e hinchas los que se dinamizan en Brasil, también se suman movimientos sociales que irrumpen en las calles. Desde clases sociales tradicionales como los trabajadores y campesinos, pasando por movimientos sociales como los indígenas o jóvenes reclamando un pasaje libre, el país verde-amarelo está viviendo una tormenta social que puede embarrar las canchas del Mundial e incluso cambiar el clima electoral de octubre.
Por eso, Miradas al Sur conversó con el Dr. Severo Salles, un profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en Movimiento Sociales en América latina, quien presentó su libro La lucha de Clases en Brasilinvitado por el Instituto de Estudios en América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Con un andar parsimonioso, intrigado por el vendaval de afiches que nutre las paredes de las aulas, Severo abordó la situación de los distintos movimientos que componen la compleja trama de lucha social en Brasil.
–Prefiero hablar de “luchas”, pero pregunto: ¿cómo estudia la “lucha” de clases en Brasil?
–Sí, posiblemente. Esto viene de una concepción teórica y política que comprende que pese a las transformaciones existentes en el capitalismo, la lucha de clases existe, porque en una economía mercantil avanzada hay necesariamente confrontaciones de clases. A su vez, al hacer el estudio de la historia, a partir de la teoría y la política, en especial del marxismo, nos da que el impulso principal de los acontecimientos son las contradicciones entre las clases sociales. No es que la lucha de clases explique todo, pero los grandes sujetos políticos en la historia brasileña son las clases sociales. Y aunque estas contradicciones de clases no son totalmente visibles, sino no requerirían de las ciencias sociales, ellas se expresan a través de mediaciones, donde incluso muchas de esas luchas no son sociales, son luchas políticas como las de género o la cuestión ecológica.
–¿Cómo se están manifestando las clases sociales en Brasil?
–En Brasil tuvimos un período de auge de lucha de clases, que va desde aproximadamente 1968 hasta 1989 donde se marcó una fase de reflujo. Si bien al ser un país preponderantemente urbano existen manifestaciones y luchas importantes, pero recién en el 2013 tal vez empezó algo que pueda decirse como nuevo ascenso de las clases sociales, aunque aún no está consolidado, pero puede verse como una reanimización de la lucha social, de la lucha de clases.
–¿Usted plantea que existe un reflujo de la lucha de clases?
–Después de un período de más de 20 años de baja en la luchas de clases, con el gobierno de Dilma Rousseff, en junio del 2013, ocurrió lo que llamamos las Jornadas de Junio, que fueron manifestaciones simultáneas, llegando a realizarse en un día en 100 ciudades brasileñas, donde se calculan más de un millón y medio de personas en las calles. Su inicio fue el aumento del costo del pasaje de transporte, dispuesto por la Alcaldía de San Pablo, aceptado y negociado con los propietarios de las empresas de ómnibus, donde al movimiento Passe Livre, compuesto sobretodo de jóvenes que ya se habían manifestado en Bahía y en Minas Geraís, las autoridades del Estado y la Alcaldía determinaron que fuera reprimido, pero el Coronel encargado de esto se negó a cumplir esta orden, alegando que el movimiento era constitucional, y allí se entró en una dinámica de crecimiento, algo parecido a la Argentina de 2001, cuando el decreto del estado de sitio fue la gota que rebalsó el vaso, con las diferencias del caso; lo que ocurrió es que reprimieron el movimiento y disparó un movimiento muchísimo más grande.
–¿Este reflujo de la lucha tiene que ver con el gobierno del PT?
–Es que es verdad que con el gobierno del Partido dos Trabalhadores hubo programas sociales que promovieron una reducción muy considerable de la pobreza extrema, de 9 a 3 millones de personas, y el aumento real del salario mínimo durante la gestión de Lula fue de casi el 50%, pero ocurre que todo el servicio de salud pública es pésimo, una vergüenza lamentable; la escuela pública también está deplorable; y el transporte público está mucho peor, porque la gente tiene que salir a veces a las 4 de la mañana para llegar a su trabajo, porque muchos fueron desplazados de los centros de la ciudad hacia la periferia por los emprendimientos inmobiliarios. Por eso, la gente quiere salud, quiere educación, quiere transporte, o sea, derechos elementales. Y hay un espectro joven de la clase trabajadora, que tiene un trabajo precario sin estabilidad y en condiciones bastante paupérrimas, que fueron parte considerable de los manifestantes de junio.
–¿Están preocupados por qué va a pasar durante el Mundial?
–Nosotros no sabemos, no tenemos cómo prever cómo será. Pero es interesante observar la postura del MST (Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra), porque ellos dicen que las manifestaciones relacionadas con la Copa del Mundo tienen como motivación los gastos exagerados de la misma. Estadios realmente monumentales, entre ellos, dos, uno en el Estado de Amazonas y otro en el de Mato Grosso, donde no hay ligas de fútbol profesional. Por supuesto que esos gastos podrían haber encontrado un destino mucho mejor para los brasileños que la construcción de estos estadios. Incluso, si bien hay otro tipo de iniciativas económicas, que se supone tienen como objetivo mejorar las condiciones de infraestructura de los habitantes de las ciudades donde ocurre la Copa, la verdad es que no cambió mucho la situación en las mismas.
–¿El MST juega un rol preponderante, por qué?
–Es que en el campo existe una situación peculiar en Brasil, que al igual que en otros países de América latina, como Bolivia o Ecuador, la lucha social en el campo, en particular de los trabajadores campesinos sin tierra, son las que llevan la delantera en la lucha de clases en el país. Por la misma situación e historia en la que está la clase trabajadora urbana, ellos pueden llegar muy lejos, ellos mismos lo saben, en particular el MST, que luchan por un medio de producción que requieren para trabajar, que es la tierra. Son conscientes de que no son la vanguardia de todo el pueblo, de todos los trabajadores, pero que sí significan un ejemplo de organización y de relación con las bases, pero que además con la conciencia de que con la lucha en el campo no pueden resolver la contradicción de fondo en la sociedad, no pueden inaugurar una nueva era en la sociedad, porque para cambiar la correlación de fuerzas en el campo es necesario cambiar la correlación de fuerzas en toda la sociedad. No logra resolver las contradicciones de la sociedad en su conjunto, incluso el problema de la reforma agraria.
–¿Y cómo se da la confrontación en el campo?
–Confrontan con los grandes terratenientes, porque por la Constitución de 1988 de la República Federativa de Brasil, las tierras improductivas pueden ser afectadas a la reforma agraria, lo que ya es algo injusto porque sería más interesante afectar las mejores tierras; sin embargo es un artículo que nunca tuvo su reglamentación. Por eso, quienes tienen muchas tierras y tienen allí una vaca o un cocotero en una hectárea, se considera que esta tierra es productiva, y allí depende de la correlación de fuerzas del momento para que se las pueda conceder a la reforma agraria. No es un solo movimiento, pero el más grande es el MST, donde ellos luchan más que por la disputa parlamentaria por una ley de reforma agraria, en la organización de descendientes de campesinos, que fueron a la ciudad en busca de mejores condiciones y trabajo pero que ese sueño no se realizó y precisan volver al campo a luchar por la tierra. Se reúnen una 150 a 300 familias en las orillas de las carreteras y encuentran o definen determinadas tierras o propiedad que podrían ser clasificadas como una tierra improductiva, y así rompen la cerca y ocupan la tierra. Y de allí comienza una lucha pública para que se aplique la constitución y se proceda a la reasignación de la propiedad de la tierra. Así van haciendo la reforma agraria de apoco, y la verdad que así 500.000 familias ya obtuvieron sus tierras mediante la lucha.
–¿Qué rol está jugando la Central Única de Trabajadores?
–La CUT es del PT, del partido de gobierno, lo que no quiere decir que tenga una postura igual al mismo, porque tienen que articular también el apoyo de los sindicatos y de los trabajadores en las bases, y de acompañar incondicionalmente tendrían problemas por ahí. Sin embargo, si bien la CUT toma la iniciativa de apoyar diferentes manifestaciones y luchas sociales, pero de ahí a cuánto estimula a las mismas, allí queda en una situación dudosa, porque paga el precio de apoyar al PT en el Estado.
–¿Y el movimiento estudiantil qué rol juega?
–Si bien hay una movilización juvenil importante, sin embargo, el movimiento estudiantil que era un actor relevante antes del golpe de 1964 y su exterminio por parte de la Dictadura, con represión, persecución y muerte de dirigentes, este sujeto cambio totalmente. Recuerdo que un estudiante que agredió verbalmente a un decano fue encarcelado en base a la Ley de Seguridad Nacional! Lo cierto es que toda una generación padeció una dictadura de 21 años que debilitó al movimiento y que hoy no juega ese rol que tuvo en la historia de Brasil.

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OTRAS NOTAS

  • Con el logro de 400 mil familias ya asentadas que obtuvieron tierras propias en 24 Estados de Brasil en sus 27 años de existencia, el Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra (MST) es hoy uno de los principales actores sociales de referencia para la sociedad civil latinoamericana.
  • A la crisis parlamentaria y de gabinete se le suma la social. Esta semana, el Movimiento de los Sin Tierra y Vía Campesina se movilizaron hacia Brasilia, sede del gobierno federal, y marcharon por la Explanada de los Ministerios, en la principal avenida de esa ciudad que concentra a las oficinas de los principales poderes públicos. Unos 20 mil manifestantes se constituyeron en la primera marcha de masas contra la gestión de Dilma Rousseff.
  • Cícero Guedes dos Santos, un dirigente del Movimiento de los Trabajadores rurales Sin Tierra de Brasil (MST), fue asesinado en la madrugada del 25 de enero con más de diez tiros en la cabeza, en Campos dos Goytacazes, en el Estado de Río de Janeiro.
  • Así se lo hicieron saber a la presidenta Dilma, tras una Marcha grande que hicieron en medio del 6º Congreso celebrado en Brasilia, conmemorando también los 30 años de existencia...
    ¿Y es que acaso la presidenta no lo sabía, o es que no podía haberles recibido antes...?
  • Tierra sin hombres, hombres sin tierra: los mayores latifundios ocupan, y no todo el año, apenas dos personas por cada mil hectáreas. En los rancheríos, al borde de las estancias, se acumulan, miserables, las reservas siempre disponibles de mano de obra”, describió Eduardo Galeano en la primera edición de Las venas abiertas de América Latina, en 1971.
    En Brasil, según el censo de 2010, viven 190.732.694 habitantes. Cuatro millones de las familias pobres reciben la Bolsa Familia (un programa de apoyo económico del Ministerio de Desarrollo Social) para no morir de hambre.
  • Luis Andrango Cadena tiene 33 años, es un joven indígena kichwa, proviene de una comunidad indígena llamada Turucu, que significa “lugar húmedo” y que está ubicada en el cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, al norte del país. Tiene un hijo de diez años y es viudo. Su padre es también originario de Turucu, es ecuatoriano; su madre es mexicana. Los padres se conocieron gracias a una beca de él para estudiar en México. Luis es el mayor de tres hermanos.



sábado, 7 de diciembre de 2013

Foto utilizada en entrevista a Raúl Pont

http://sur.infonews.com/notas/los-nuevos-desafios-del-pt




La realidad política del Brasil, en la óptica de uno de los fundadores del partido dirigido por Inácio Lula da Silva.
El 10 de noviembre pasado, el Partido dos Trabalhadores (PT) tuvo sus elecciones internas, donde el sector mayoritario que dirige Inácio Lula da Silva logró imponer la reelección de Rui Falcão en la presidencia del partido de la presidenta Dilma Rousseff.
Para analizar los resultados, Miradas al Sur fue recibido por Raúl Pont, miembro del Directorio Nacional del PT. En su despacho de la Asamblea Legislativa de Río Grande do Sul, compartiendo un gran cimarrão (mate), el diputado estadual comentó sobre las configuraciones políticas del PT, tanto a nivel interno como externo, y los desafíos que se abren de cara al 2014, en el marco de las movilizaciones sociales, los juicios por corrupción y las alianzas políticas en Brasil.
–¿El PED 2013 (Proceso de Elección Interna) marcó la consolidación del lulismo?
–En realidad no, mirando la composición de las corrientes internas, cambió poco respecto de las elecciones anteriores, a pesar de la victoria en primer turno de Rui (Falcão). Los resultados, desde el punto de vista de los grupos internos del PT, quedaron más o menos iguales o parecidos. Por ejemplo, nosotros crecimos un poco, pasamos de 17 a 21%, pero no es gran cosa. Lo que sucedió, es que Rui Falcão tuvo más votos que en la elección anterior porque una corriente, que siempre presentaba candidatura propia, más allá que en el segundo turno podía votar al candidato de la mayoría, esta vez no presentaron candidatos a nivel nacional, por presión de Lula, y apoyaron en el primer turno a Rui Falcão, pero a nivel regional estuvieron en listas separadas y candidaturas propias.
–Se dice que la victoria del lulismo abre marcos de alianza a centro antes que a izquierda.
–Si se entiende que abrir alianzas a centro es relacionarse con el PMDB (Partido Movimiento Democrático Brasileño) antes que con el PSB (Partido Socialista Brasileño), cabría preguntarse ¡¿cuál de los dos está realmente a izquierda?! (Risas). Porque la estrategia de Eduardo Campos, sostenida por los grandes medios de comunicación, impulsa alianzas que se orientan a derecha, sólo con la lógica de posicionarse contra Dilma (Rousseff). A su vez, cabe aclarar, que no es todo el PSB que está detrás de esta estrategia, porque en algunos estados se la rechaza y se plantea mantener el apoyo a la presidenta. Por eso, entiendo que no es el principal tema.
–Pregunta obligada: ¿cuál es el tema principal?
–Es impulsar las candidaturas propias; es que estamos convencidos de que hay que fortalecer al PT para seguir cambiando Brasil. En ese sentido, el desafío mayor es poner al partido en disputa en todos los distritos a fin de consolidarlo con fuerza propia.
–Pero esto el lulismo lo impediría.
–No tanto, porque varía en cada distrito. Por ejemplo, Rui Falcão ganó por un margen muy pequeño en Río Grande Do Sul, pero las otras corrientes en el Estado lograron ir a un segundo turno y ganar con una candidatura de Articulación de Izquierda, apoyada por “Mensajem” (la coalición de corrientes de izquierda de la que participamos), y que incluso los tres candidatos que este espacio llevó a nivel nacional superaban la candidatura oficial en este distrito. Por ende se llevará candidatura propia en este estado.
–Pero aquí, se entiende, son gobierno, pero qué pasa en otros estados.
–Es que la victoria de Rui Falcão a nivel nacional es muy relativa a nivel regional. Con problemas más de parte de ellos que de nosotros. Por ejemplo, Río de Janeiro, que es el tercer estado del país, segundo en importancia política por su historia, las corrientes mayoritarias que apoyaron a Rui Falcão, están defendiendo con nosotros la política de candidaturas propias y no acompañar al PMDB. Podemos seguir citando, como Paraná, donde también estaríamos llevando candidatura propia, o como en Santa Catarina, donde fue derrotada Idelí Salvatti, Ministra las Relaciones Políticas de la República, que impulsaba un acercamiento con el actual del Estado. O en Mina Gerais, donde Fernando Pimentel es el candidato a gobernador con grandes chances, y apoyado por el campo mayoritario. Incluso, Lula está defendiendo la idea de candidatura propia en San Pablo. Entonces usted ve que en Río de Janeiro, Paraná, Santa Catarina, Río Grande do Sul, San Pablo o Bahía se marcha hacia candidaturas propias que marcan la tendencia del Partido.
–Igualmente, el punto central es fortalecer a Dilma
–Sí, claro, el mismo Lula busca fortalecer el gobierno de Dilma, desde una visión muy pragmática quizás, a veces poco ideológica, pero con un discurso que reclama la vuelta al partido, paradójicamente, para que éste sea más fuerte y más programático, pero es claro que está apoyando a Dilma y apuntala su reelección. Pasado el susto de julio, más allá de que la caída en las encuestas de aprobación fue más por el efecto de los medios, que no señalaron las reivindicaciones de las personas, que pueden verse como justas, sino por las acciones que realizaban, que provocaban un desgaste de la imagen de Dilma, como el saqueo de negocios, la rotura de autos, etc. Las personas reaccionaron, no porque las reinvidicaciones de las movilizaciones fueran justas, querer más educación, más salud, más transporte, más universidades; sino por los disturbios que ponía la Rede O Globo, que los mostraba como una incapacidad de gestión de Dilma.
–Sin embargo, las movilizaciones abrieron una oportunidad para la Reforma Política.
–Sí, las puso en agenda la Reforma Política, pero la situación sigue igual, porque es el bloque mayoritario del Congreso que no va a dejar pasar esto. Porque ellos viven de esto. Todo el sistema electoral está enmarcado en garantizar un esquema corrupto, donde tenés diputados de alquiler que cambian su voto por enmiendas presupuestarias, que tienen distintos destinos.
–Lo que explica en cierta medida la crisis de la Mensalão (mensualidad).
–Sí, porque el partido quedó preso de las alianzas y de los acuerdos, que en cierta medida, llevó a la situación que dejó a José Dirceu y a José Genoino en la cárcel, sólo que la prensa no dice que la culpa de esto es el mismo proceso de corrupción del sistema político. Porque los recursos que vienen de los empresarios terminan siendo utilizados para garantizar no sólo la política de los partidos, sino también disputar dentro de los partidos.
–¿Cómo limita al gobierno de Dilma esta situación?
–Y es que no puede ser que Dilma gane una elección y el PT no tenga más que 80 o 90 diputados. Que ella saque 50 millones de votos y el partido no más de 17; eso genera una distancia en la capacidad de gobierno importantísima. Además, cabe señalar, que si bien el poder económico no está boicoteando a un nivel como sucede en Venezuela, Ecuador o Bolivia, quizás porque no dependemos tanto de un producto y tenemos una economía más diversificada como Argentina, lo cierto es que pone fuertes condiciones y no hace nada fácil el gobierno.
–Igualmente pudieron desarrollar parte del programa, ¿qué les faltó?
–No hay que pensar en lo que dejamos de hacer, sino en lo que falta hacer. Si bien hemos marcado un camino en los diez años de gestión, aún tenemos mucho por trabajar, pero que no cabe duda que la Reforma Política se hace imprescindible, porque si no uno queda preso de los partidos de alquiler, que usufructúan la burguesía, la Iglesia o los medios de comunicación. Pero seguiremos trabajando para seguir cambiando.

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OTRAS NOTAS

  • Con su batallón de candidatos, Dilma Rousseff se apresta a enfrentar la contienda por los municipios brasileños, donde si bien las estrategias están echadas, su continuidad en el gobierno comienza a dirimirse en estas elecciones. A partir del 21 de agosto, que largan las campañas electorales y hasta el 4 de octubre, fecha que cierran los spots en los medios, la ciudadanía brasileña será seducida por los aspirantes a intendentes y concejales de los 5.200 municipios a lo largo del país.
  • El escenario político brasileño se mueve a favor de Dilma Rousseff. Mientras reafirma su relación con el PT, la oposición no logra articularse y se fragmenta. En ese marco, avanza con su política nacional e internacional dejando a Ignacio Lula Da Silva en un plano muy alejado del poder. De hecho, en el 8º Congreso Nacional de los Metalúrgicos de la CUT, el ex mandatario dio total apoyo a la presidenta, sostuvo que los medios intentan crear diferencias, “no existen divergencias, porque el día que discordemos, ella tendrá la razón” enfatizó Lula .
  • A pesar de los golpes recibidos y de los propios errores, el PT fue el ganador de la primera vuelta de las elecciones municipales brasileñas. Aunque el centroderechista Psdb se mantuvo como principal partido de oposición, sus pérdidas y la impotencia de los medios para instalar alternativas a Dilma Rousseff harán muy difícil frenar a la Presidenta o a Lula en las presidenciales de 2014.
  • En las elecciones de octubre en Brasil se enfrentarán dos grandes coaliciones, la que impulsa a Dilma –donde tenemos al PT acompañado por el incondicional PCdB (Partido Comunista do Brasil), junto al varguismo del PDT (Partido Democrático Trabalhista) y al estratégico PMdB (Partido do Movimiento Democrático Brasileiro)–, que enfrenta a Serra –que lo sostiene el PSdB secundado por su condicional aliado Demócratas, otra rama varguista expresada por el PTB (Partido Trabalhista Brasileiro) y el PPS (Partido Popular Socialista –ex Partido Comunista Brasileño–).
  • En momentos en que se libra la segunda vuelta electoral en Brasil, Miradas al Sur entrevistó a Raúl Pont, dirigente socialista del Partido dos Trabalhadores, ex Alcalde de Porto Alegre y actual Diputado Estadual por Rio Grande Do Sul.
    –¿Se abre una nueva etapa en Brasil?
  • Teniendo presente que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva declinó ser candidato en 2014, el partido de la presidenta Dilma Rousseff se prepara para aumentar su caudal de gobiernos locales como punto para reafirmar las aspiraciones de reelección. Con una imagen positiva récord del 77%, tal como lo sentenció una encuesta de Ibope, las elecciones de octubre son un momento clave para que la mandataria cristalice esa popularidad en las urnas.

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